EL TERCER PAISAJE

LOS ESPACIOS RESIDUALES Y EL TERCER PAISAJE SEGÚN GILLES CLÉMENT

El tercer paisaje alude al tercer estado (*), como un espacio que no expresa el poder ni la sumisión a este. No tiene escalas, son todos esos espacios indecisos, desprovistos de función, a los que, según Gilles Clement (*) resulta difícil darles un nombre. Situados en márgenes, a las orillas de los bosques, a lo largo de las carreteras y en los rincones más olvidados de la cultura. (*Clement, 2007). Cuando hablamos del tercer paisaje nos referimos a todos esos lugares que no son lugares que pueden provenir de múltiples orígenes; industrial, agrícola, urbano, turístico, etc. Son espacios que deja el desarrollo urbano y la expansión de nuestras ciudades, áreas a simple vista abandonadas y sin uso o función aparente, que se definen por la ambigüedad de su indefinición. A pesar de su connotación negativa para la mayoría de la población, estos espacios tienen gran valor y potencial como lugares de refugio de la biodiversidad. El abandono que las afecta, da paso al crecimiento de vegetación espontánea, que a su vez acoge el desarrollo de vida, constituyendo un punto sumamente relevante para los organismos que conviven con el ser humano. Y alzándose como un nido de biodiversidad que proporciona amparo y cobijo para la vida vegetal y animal dentro de las urbes.


Gilles Clemént entiende estos espacios ausentes de intervención, como santuarios de la biodiversidad, como reservas exentas de reglas, sujetas a la naturaleza y su principio básico, el cambio. Para él, es sumamente importante ceñirse a este principio como la guía de estos espacios, donde reina la certeza de lo ambiguo y la incertidumbre es entendida como el factor de desarrollo. Estos fragmentos urbanos, visiones breves e inesperadas de naturaleza, invitan a convertirnos en espectadores de la evolución y comportamiento natural, y a aceptar la incertidumbre como el factor de desarrollo. Todo esto circunscrito en la lucha por entender el papel que juega el ser humano dentro de la vida y el entendimiento de que forma parte de un ecosistema (*). Que influye en su vida y al mismo tiempo es influido por él. Buscar nuevas formas de relación entre el ser humano y el ecosistema forma parte de la lucha por hacer de nuestra presencia algo beneficioso para el frágil equilibrio natural. En este contexto surge la necesidad de convertir lo urbano comenzando por pequeñas acciones, revelando y considerando nuevas nociones que reflexionan sobre la evolución natural y espontánea de nuestro ecosistema. Reflexiones que nos ayudan a entender nuestra relación con el paisaje, las plantas y los animales, y a comprender que no podemos manejar completamente la naturaleza, sino que somos parte de ella. Así el desarrollo del concepto del Tercer Paisaje nos entrega posibles lineamientos para abordar las interrogantes y problemáticas que plantean las ciudades contemporáneas. Todo esto en pos del futuro de nuestra existencia en la tierra.


Hoy les mostramos algunas iniciativas que se han llevado en diversas partes del mundo acogiendo el concepto de enmarcar el tercer paisaje. Con pequeñas ideas como esta, se le da la importancia que tienen a estos fragmentos que son parte de nuestra vida diaria, pero que pocas veces reconocemos y muchas veces pasamos por alto y consideramos sitios eriazos o maleza. Estamos rodeados de naturaleza, pero no nos damos cuenta, y lo que es aún peor, no entendemos la influencia y el valor que tienen estos espacios sobre nosotros y nuestro ecosistema. Es importante fomentar iniciativas como estas que nos ayuden a valorar lo que nos rodea, a proteger y conocer la biodiversidad urbana.