LOS HONGOS, LA RED INVISIBLE


Hoy queremos hablarles sobre Amanita muscaria, hongo cosmopolita que crece en el sur de Chile comúnmente utilizada para consumo con fines alucinógenos. Cuyo uso conlleva un gran riesgo debido a su alta toxicidad que muchas veces se pasa por alto. Los hongos no son plantas ni animales, son organismos que conforman su propio reino, el reino Fungi. Dentro de la cadena de vida son ellos los encargados de descomponer la materia orgánica para dejarla como alimento disponible. Se alimentan por absorción y se reproducen por esporas que en la mayoría de los casos son liberadas al aire. Estos organismos nos rodean y cumplen varias funciones fundamentales para la vida en la tierra; son actores principales en el almacenamiento del carbono y propician el desarrollo de las plantas, a pesar de eso, su importancia no es conocida por la mayoría salvo en el aspecto alimenticio como en la elaboración de pan, vino y cerveza. Su función principal en el ecosistema es reciclar la materia orgánica, descomponiéndola para transformarla en elementos inorgánicos que serán reutilizados por otros organismos. Gracias a ellos la energía no se pierde sino que se transforma.

Son un componente dominante de la comunidad microbiana de un suelo, donde se almacena el 70% del carbono del planeta, gracias a ellos los árboles desvían el carbono. Además son actores centrales en la conexión de los árboles y plantas en un bosque a través de una red subterránea de micelios (red subterránea de hongos). Estos conectan distintos árboles en un bosque entregando el alimento de raíz a raíz, colaborando en la entrega de alimento a las especies pequeñas que no pueden fotosintetizar por falta de luz directa.



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